Nuestra Señora de Guadalupe (2025)

La Virgen de Guadalupe no aparece para demostrar poder, aparece para curar el miedo. No levanta la voz, no impone, no deslumbra con fuego del cielo: se acerca como madre, se presenta con palabras que todavía hoy estremecen por su suavidad —“¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”— y en esa sola frase redefine toda una historia de dolor, derrota y humillación. Guadalupe no es primero un prodigio botánico ni una imagen impresa milagrosamente; es, antes que nada, una respuesta de Dios a un pueblo herido que había aprendido a desconfiar del futuro. Lo verdaderamente revolucionario de Guadalupe no son las rosas, sino el modo en que Dios decide hablar: no desde el centro del poder, sino desde la periferia; no a los sabios, sino a un hombre sencillo; no con amenazas, sino con consuelo. En un mundo marcado por la conquista, la violencia y el despojo, María no viene a justificar nada, viene a proteger lo frágil. Y eso sigue siendo escandalosamente actual. Guadalupe nos revela un rasgo profundo del Evangelio: Dios no irrumpe como dueño que exige, sino como Madre que acompaña. No borra la historia de sufrimientos, pero la habita. No elimina la cruz, pero la vuelve fecunda. Por eso esta fiesta no es solo mexicana, es un espejo del corazón cristiano: allí donde todo parece perdido, Dios no se retira… se acerca más. Celebrar Guadalupe no es repetir una leyenda: es reconocer que la fe verdadera siempre tiene acento de ternura, lengua de consuelo y rostro materno. Y eso, más que rosas, es el milagro que sigue floreciendo • AE

Viernes 12 de Diciembre, 2025.

6.00 a.m. Mañanitas y Santo Rosario

7.00 a.m. Santa Misa (Bilingue)

6.00 p.m. Santa Misa (Bilingue)

7.00 p.m. Recepción en St. Joseph Hall


Third Sunday of Advent (Cycle A)

Giovanni di Paolo, St. John the Baptist in Prison Visited by Two Disciples (detail), (ca. 1455), tempera on panel, Art Institvte of Chicago.

Joy breaks through this Sunday not as noise but as deep assurance: the desert blooms, the blind see, the poor hear good news, and even John—chained in prison—dares to ask the question that lives in every waiting heart, “Are you the one, or should we look for another?”; Advent answers not with explanations but with transformed lives, and on this Gaudete Sunday that joy surfaces quietly but unmistakably, like the luminous calm that rises from O vis aeternitatis, where eternity seems to breathe through fragile human sound, while the patience Saint James asks of us mirrors the hope expressed in The Flower, where what appears buried is already stirring toward life; John is not offended by doubt but purified by it, and Jesus does not rebuke his question—he simply points to what is happening, as if to say: look closely, joy is already at work in the wounds of the world, and blessed are those who do not trip over the quiet way God chooses to arrive.

Hildegard of Bingen was a Benedictine abbess, visionary, and one of the most original musical voices of the Middle Ages, whose chants shimmer with theology, nature, and fire-bright faith. Her hymn O vis aeternitatis is a radiant meditation on God as living, burning eternity—music that feels less sung than breathed, as if light itself were given a voice AE


St. Joseph Catholic Church (Dilley, TX) • Weekend Schedule

Fr. Agustin E. (Parish Administrator)

Saturday, December 13, 2025

10.00 a.m. Sacrament of Baptism

5.00 p.m. Sacramento de la Confesión

6.00 p.m. Santa Misa.

Sunday, December 14, 2025

8.00 a.m. Sacrament of Reconciliation

8.30 a.m. Holy Mass.

10.30 a.m. Sacrament of Reconciliation.

11.00 a.m. Holy Mass


III Domingo de Adviento (Ciclo A)

Amanecer en Dilley, en el sur de Texas.

El profeta Isaías hoy no habla de teorías, habla de un desierto que florece, de cuerpos que vuelven a moverse, de bocas que recuperan el canto, y esa imagen lo dice todo: cuando Dios se acerca, la vida vuelve a circular; por eso este domingo, en medio de un Adviento sobrio, la Iglesia se permite un respiro de alegría y hasta cambia el color al rosa, no como un lujo, sino como un anuncio discretísimo de que la espera no es amarga, de que la salvación ya está asomando en el horizonte; la alegría cristiana no nace de que todo esté resuelto, sino de saber que Dios ya viene en camino, que el desierto no tendrá la última palabra, que las manos débiles volverán a ser fuertes y los corazones asustados aprenderán otra vez a confiar; Gaudete no es una orden de sonreír, es una invitación a mirar más hondo y descubrir que, incluso antes de ver el fruto, la raíz ya está viva AE

Morning Mood nace como parte de la música incidental compuesta por Edvard Grieg en 1875 para la obra teatral Peer Gynt, del escritor noruego Henrik Ibsen; en escena, esta pieza acompaña un amanecer en tierras lejanas, y por eso su música avanza lentamente desde la penumbra hasta la luz, como una salida de sol hecha sonido. Lo que hoy escuchamos como una obra independiente fue, en su origen, música creada para enseñar al público a “ver con los oídos” cómo despierta el día.


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Solemnity of the Immaculate Conception of the Blessed Virgin Mary (2025)

Before Mary ever spoke her yes, God had already spoken His over her life; before she conceived the Son of God in Nazareth, she herself had been conceived in grace, preserved from original sin from the first instant of her existence, not by her own merit but by the saving power of Christ applied in advance, and that is the quiet fire we celebrate in this beautiful and luminous Solemnity of the Immaculate Conception: not first what Mary does, but what God dares to do in a human creature when nothing resists His love; the Annunciation then becomes the revelation of that hidden miracle—a heart already free, a will already transparent—ready to receive the Word without fear or shadow, a purity that does not isolate her from us but shows us what redemption truly intends, a beauty that rises with the ancient prayer of Tota Pulchra es Maria, where grace is sung as an original splendor, and a hope as daring as the faith confessed in Revelations of Divine Love, where the soul learns that God secures our healing before we even know we are wounded; Mary’s “Let it be done to me” is only possible because grace was there first, and in her Immaculate beginning we glimpse not distance from humanity, but the destiny God still desires for us all • AE

Ola Gjeilo’s Tota Pulchra es unfolds as a prayer shaped by silence as much as by sound—music that does not overpower the quiet, but sings with it, allowing stillness itself to resonate; in this luminous setting by Ola Gjeilo, as performed by the Mogens Dahl Chamber Choir, the ancient Marian text rises like light in darkness, lifting the soul gently toward eternity, with beauty that points beyond itself rather than drawing attention to itself.


St. Joseph Catholic Church (Dilley, TX)

Fr. Agustin E. (Parish Administrator)

Sunday, December 7, 2025

6.00 p.m. Vigil Mass (bilingual)

Monday, December 8, 2025

6.00 p.m. Holy Mass (bilingual)


Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María (2025)

Salve, Madre, en la tierra de tus amores,
te saludan los cantos que alza el amor.
Reina de nuestras almas, flor de las flores,
muestra aquí de tu gloria los resplandores;
que en el cielo tan sólo te aman mejor.

Virgen santa, Virgen pura,
vida, esperanza y dulzura
del alma que en ti confía;
Madre de Dios, Madre mía,
mientras mi vida alentare,
todo mi amor para ti;
mas si mi amor te olvidare,
Madre mía, Madre mía,
aunque mi amor te olvidare,
tú no te olvides de mí.

La Inmaculada Concepción nos habla de un misterio escondido en el origen, de una gracia que no hace ruido y que, sin embargo, lo decide todo: Dios miró a María antes de que el mundo la viera, la pensó sin grietas, la soñó sin sombra, y en ella mostró que su proyecto para la humanidad no es el pecado sino la belleza; por eso la Iglesia no se cansa de invocarla en las Letanías Lauretanas como Arca de la alianza, Puerta del Cielo, Estrella de la Mañana, no como títulos poéticos, sino como confesiones de fe en una obra que es toda de Dios, una obra donde la gracia no corrige después, sino que previene, protege y prepara, para que cuando llegue la hora del “sí” ese corazón pueda responder sin miedo; la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María no nos humilla, nos anticipa, no nos separa, nos señala el camino hacia la mejor versión de nosotros mismos que Dios siempre tuvo en su mirada • AE

Ilustración: A. José Landaeta, Inmaculada Concepción (ca. 1795), óleo sobre tela, Museo de Arte de Denver, Colorado (EEUU)


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El texto completo de esta encíclica lo puedes leer aqui en Inglés y en Español


Second Sunday of Advent (Cycle A)

A. Stumme, Tree of Jesse (1499), Tempera and gold leaf on panel, National Museum in Warsaw (Poland)

John the Baptist appears in the desert, not in comfort, and his cry still cuts through every illusion: “Repent, for the Kingdom of heaven is at hand,” a call that strips us of excuses and asks not for titles or appearances but for fruit; Advent begins right there, in honesty, in the rough simplicity of a life that makes room for God, the kind of inner clearing that Henri Nouwen described as the return to our true, vulnerable self before the Lord, where we stop pretending and finally let ourselves be loved; the desert is not punishment but clarity, the place where God removes what is false so that what is real may remain, like the dark, purifying path spoken of in Dark Night of the Soul, where loss becomes preparation and silence becomes promise, and John teaches us the deepest lesson of Advent when he steps aside and says, “I am not the Christ,” reminding us that holiness is not grabbing the spotlight but making space, letting the axe touch what no longer gives life so that what is true may finally grow, because the voice still cries out—not in Judea now, but in the quiet of our own hearts—and the Kingdom is still very near • AE

The Tree of Jesse is a powerful biblical image that traces the lineage of Christ back to Jesse, father of King David, and proclaims the promise announced by the prophet Book of Isaiah; throughout the Middle Ages, this vision was especially beloved in the art of illuminated manuscripts, where it became a visual genealogy of hope, showing salvation slowly unfolding toward Christ.


St. Joseph Catholic Church (Dilley, TX) • Weekend Schedule

Saturday, December 6, 2025

5.00 p.m. Sacramento de la Confesión

6.00 p.m. Santa Misa

Sunday, December 7, 2025

8.00 a.m. Sacrament of Reconciliation

8.30 a.m. Holy Mass.

10.30 a.m. Sacrament of Reconciliation.

11.00 a.m. Holy Mass.

6.00 p.m. Holy Mass (Vigil for the Immaculate Conception)

Monday, December 8, 2026

Solemnity of the Immaculate Conception of the Blessed Virgin Mary

6.00 p.m. Holy Mass


II Domingo de Adviento (Ciclo A)

Juan Bautista irrumpe en Adviento no para tranquilizarnos, sino para despertarnos: su voz no busca impresionar, busca convertir, porque sabe que el mayor peligro del alma no es el pecado escandaloso, sino la tibieza cómoda; “ya está el hacha a la raíz” no es una amenaza, es una urgencia de misericordia, como diciendo: todavía estás a tiempo, deja que Dios corte lo que está seco para que pueda nacer lo vivo, y ese estremecimiento interior se parece al asombro silencioso que vibra en el O Magnum Mysterium de Tomás Luis de Victoria, donde Dios no irrumpe con estruendo sino con una grandeza que sobrecoge sin aplastar; el Bautista no grita por gusto, grita por amor, porque sabe que Dios no viene a destruir sino a purificar, y esa purificación no es externa ni superficial, sino un descenso lento hacia el centro del alma, como lo enseña Santa Teresa de Ávila al hablar de las moradas interiores, donde cada despojo abre más espacio para Cristo, hasta que ya no queda rincón que no le pertenezca, porque el Reino no se impone con discursos, se deja pasar por corazones que por fin han dejado de esconderse • AE

O Magnum Mysterium es un motete sereno y luminoso que contempla el misterio de un Dios que se hace pequeño, nacido entre el silencio y la humildad; su música no busca deslumbrar, sino abrir espacio interior para el asombro y la adoración. Su autor, Tomás Luis de Victoria, es una de las cumbres de la polifonía del Renacimiento español, sacerdote y compositor de una hondura espiritual extraordinaria, cuya obra une sobriedad, belleza y una intensa vida de fe.


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First Sunday of Advent (Cycle A)

The first Sunday of Advent always opens with a quiet shock: before the warmth of Christmas begins to glow, the Gospel speaks with the clarity of dawn—“Stay awake.” (Mt 24:37–44) The line functions almost like the spiritual alarm that T.S. Eliot hinted at when he wrote of those moments in life that press the soul beyond habit and into awareness. Advent belongs to that realm: an invitation to live alert in a world that often drifts through its days like the time of Noah—busy, efficient, untroubled, yet half-asleep to the movements of God. Even the music traditionally associated with this season carries the same gentle urgency; the opening of Handel’s Messiah, with its restrained and luminous “Comfort ye,” doesn’t rush toward triumph but prepares the heart for expectation, as though announcing that consolation itself begins with listening. Advent’s goal is not merely preparing for a feast but cultivating a readiness that can recognize the subtle ways grace breaks in—unexpected, unscheduled, unforced. To stay awake, in the Advent sense, is simply to allow the ordinary to become transparent again, to let the familiar be pierced by the possibility of God’s arrival • AE

Handel’s Messiah opens not with spectacle but with consolation. Before its trumpets or majestic choruses, the oratorio begins with a voice speaking tenderness into a weary world: “Comfort ye, my people.” Drawn from Isaiah, these words set the tone for everything that follows. Messiah is not simply a musical masterpiece; it is a journey through longing, promise, incarnation, suffering, and victory—told with a clarity that has moved believers and non-believers alike for centuries. To listen to it at the beginning of Advent is to hear Scripture awaken in music: hope rising quietly before it breaks into joy •


St. Joseph Catholic Church (Dilley, TX) • Weekend Schedule

Fr. Agustin E. (Parish Administrator)

Saturday, November 29, 2025

5.00 p.m. Sacramento de la Confesión

6.00 p.m. Santa Misa.

Sunday, December 30, 2025

8.00 a.m. Sacrament of Reconciliation

8.30 a.m. Holy Mass.

10.30 a.m. Sacrament of Reconciliation.

11.00 a.m. Holy Mass.


Primer Domingo de Adviento (Ciclo A)

El Evangelio de este primer domingo de Adviento sorprende porque no describe grandes señales, sino una vida que transcurre con total normalidad: comer, trabajar, planear… y de pronto, la visita de Dios. Jesús no exagera; muestra cuán fácil es dejar que la rutina apague la vigilancia interior. Esta llamada a “velar” no busca inquietar, sino despertar. Algo similar intuía Rabindranath Tagore cuando escribió que “el que está atento descubre la eternidad en un instante”. Adviento es precisamente ese arte: aprender a encontrar lo decisivo en lo aparentemente insignificante. Incluso la tradición musical de la Iglesia señala este camino interior: el Rorate caeli, ese canto antiguo que eleva el clamor del pueblo que espera—“Cielos, destilen el rocío”—es una súplica suave y luminosa, casi un suspiro, que expresa el deseo profundo de que Dios irrumpa en la sequedad humana como lluvia sobre tierra sedienta. Así llega Cristo: no interrumpiendo la vida, sino llenándola. Por eso el llamado de Jesús a estar despiertos no apunta a vivir tensos, sino disponibles; a reconocer que cada día, incluso el más común, puede convertirse en un umbral donde el Señor se acerca sin ruido y busca un corazón que no se haya dormido • AE

El canto gregoriano es la forma más antigua de música litúrgica que conservamos en la Iglesia: una melodía desnuda, sin instrumentos, sin ritmo marcado, construida para acompañar la oración más que para impresionar. Su fuerza está en la simplicidad: una sola voz que parece extender el alma hacia Dios. Dentro de este tesoro espiritual se encuentra el Rorate caeli, un canto propio del Adviento. Sus palabras, tomadas del profeta Isaías, expresan el anhelo de un pueblo que espera la llegada del Salvador: “Cielos, destilen el rocío.” Es una súplica suave, casi un suspiro, que pide a Dios que traiga luz donde hay cansancio, y esperanza donde la vida se ha vuelto árida. Escucharlo es entrar en la lógica del Adviento: una espera que no grita, sino que confía •


Lecturas de Adviento