
Rinko Kawauchi (1972– ) Untitled (from the series Aila), 2003
Color photograph. A delicate reflection on the beauty hidden within the small, often unnoticed moments of everyday life.
After weeks of great feasts, processions, alleluias, and celebrations, the Church suddenly returns to what we call Ordinary Time. The name can sound disappointing, almost as if the exciting part of the year were over. But this Sunday’s Gospel reminds us that God does some of His most important work precisely in the ordinary. Before Jesus teaches, before He sends the apostles, before He performs another miracle, He simply looks at the crowd. And what He sees breaks His heart. St. Matthew tells us that the people were “troubled and abandoned, like sheep without a shepherd.” Jesus does not see a mass of faces; He sees individuals, each carrying burdens, fears, disappointments, and hopes. His response is not judgment but compassion. That is perhaps the first lesson of the Gospel: God looks at us differently than we often look at one another. We are quick to overlook; Christ sees deeply and loves generously. Then come those famous words: “The harvest is abundant but the laborers are few.” Notice that Jesus does not speak of a future harvest. It is already here. Around us are people searching for meaning, longing for hope, carrying wounds that no one else notices. Ordinary Time invites us to recognize that the mission field is not somewhere else—it is exactly where we are. In our homes, our workplaces, our parish, and our daily encounters, Christ continues to call laborers into His harvest. The Kingdom of God usually grows quietly, through ordinary people who allow their hearts to be moved by the same compassion that moved the heart of Jesus •
Composed in 1982, The Lamb is one of Sir John Tavener’s most beloved choral works. Setting William Blake’s famous poem to music, Tavener creates a piece of remarkable simplicity, purity, and spiritual beauty. Lasting only a few minutes, it invites the listener into a quiet space of wonder and contemplation •

St. Joseph Catholic Church (Dilley, TX) • Weekend Schedule

Friday, June 12, 2026
6.00 p.m. Solemnity of the Sacred Heart of Jesus
Saturday, June 13, 2026
5.00 p.m. Sacramento de la Confesión
6.00 p.m. Santa Misa.
Sunday, June 14, 2026
8.00 a.m. Sacrament of Reconciliation
8.30 a.m. Holy Mass.
10.30 a.m. Sacrament of Reconciliation.
11.00 a.m. Holy Mass.
12. 00 p.m. Sacrament of Baptism for Ariella Grace Garcia
XI Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

E. Hopper, Ventanas nocturnas (Night Windows), 1928. Óleo sobre lienzo. Museo de Arte Moderno (MoMA), Nueva York.
Hay algo curioso en el nombre de este tiempo litúrgico: Tiempo Ordinario. Suena a rutina. A días iguales. A semanas sin grandes celebraciones. Y, sin embargo, la mayor parte de nuestra vida transcurre precisamente ahí: en lo ordinario. No vivimos permanentemente en Navidad, ni en Semana Santa, ni en Pentecostés. Vivimos entre reuniones, trabajo, familia, cansancio, llamadas pendientes y pequeñas alegrías cotidianas. Por eso resulta tan oportuno que, al regresar al Tiempo Ordinario, el Evangelio nos presente a Jesús caminando entre la gente. No está en el Tabor ni en Jerusalén. Está en medio del pueblo, observando. Y lo que ve le conmueve: personas cansadas, desorientadas, heridas, “como ovejas sin pastor”. Quizá porque Dios conoce el corazón humano, sabe que las heridas más profundas no suelen ser espectaculares. Son silenciosas. Son esas preocupaciones que nadie ve, esos duelos que se arrastran durante años, esas preguntas que llevamos dentro sin atrevernos a formularlas. Jesús las ve todas. Y por eso habla de una cosecha abundante. No porque todo vaya bien, sino porque hay mucha necesidad de esperanza. Hay mucha sed de Dios, aunque a veces se exprese de maneras torpes o contradictorias. El problema, dice el Señor, no es la falta de cosecha, sino la falta de trabajadores. Tal vez el comienzo del Tiempo Ordinario sea una invitación a dejar de buscar a Dios únicamente en los momentos extraordinarios y aprender a descubrirlo en lo de cada día. Porque es ahí, en la aparente normalidad de la vida, donde Cristo sigue pasando, mirando, llamando y sembrando •
Compuesta por el letón Pēteris Vasks, Plainscapes es una obra de profunda serenidad y amplitud espiritual. Inspirada en los paisajes abiertos del norte de Europa, su música invita al silencio, la contemplación y la escucha interior.

lEcTUrAs pAra eL VeRAno






¿y Música para leer?
Compuestas hacia 1741 por Johann Sebastian Bach, las Variaciones Goldberg deben su nombre a Johann Gottlieb Goldberg, un joven músico que, según la tradición, las interpretaba para aliviar las noches de insomnio de un noble alemán. Aunque los historiadores discuten algunos detalles de la historia, la anécdota refleja bien el espíritu de esta obra: una música capaz de acompañar las horas de silencio, reflexión y vigilia. Esta musica resulta ideal para acompañar la lectura porque posee una rara cualidad: llena el espacio sin imponerse. No distrae ni buscan llamar la atención. Al contrario, parece favorecer la concentración y crear un clima de calma interior. Tres siglos después, siguen siendo una de las mejores compañías para leer, estudiar o simplemente pensar despacio •
